lunes, 14 de febrero de 2011

VOLVER AL PRIMER AMOR


Efesios 4:1-3
 
Contexto:  Si bien en la primera parte de la epístola Pablo trata del propósito eterno de
Dios de reunir en Cristo todas las cosas, el autor procede ahora a hacer un
llamado a la fidelidad de parte de los creyentes.  Esta fidelidad será expresada por medio de
una conducta digna como respuesta la vocación cristiana. La fidelidad de los miembros de la iglesia
es esencial para que haya unidad en el cuerpo.


1.  DEMANDA VIVIR DIGNAMENTE   4:1
El tema de la exhortación  (os ruego) se refiere a “caminar” de un modo digno del llamamiento con que fuisteis llamados.  Debe haber un equilibrio.  “La conducta y la vocación o llamamiento han de estar en equilibrio.
Kletós, es el llamado, pues los creyentes somos los llamados con llamamientos efectivo (Rom. 8:28b)
Para que hemos sido llamados?.   La Eklesía, iglesia, la comunidad, el pueblo de Dios hemos sido llamados a salir de entre los mundanos; Viniendo el llamamiento de tan alto, no es extraño que Pablo exhorte a los efesios vivir de un modo que sea digno de tal llamamiento.    
“Los que han sido escogidos por Dios para estar sentados con Cristo en los lugares celestiales, deben recordar que es el honor de Cristo lo que está en juego en su vida cotidiana”.  Que clase de vida lleva usted.  Camina usted con Cristo?.  Tiene gratitud?.
Además esta conducta y el llamamiento a que responde tiene que ver con la iglesia. Los llamados son los miembros de la iglesia y el que hizo el llamamiento es Cristo, la cabeza de la iglesia. No sólo es la conducta del creyente individual y por separado, sino es la conducta de cada creyente como parte integral del cuerpo que ya describió. El andar cristiano en el mundo es el único testimonio que éste puede ver de la iglesia en su medio. La conducta cristiana, por buen o mala que sea, es lo que el mundo ve de la iglesia. Pablo exhorta a los creyentes de Efeso y de Asia a que su comportamiento cristiano esté a la altura de la vocación cristiana que profesan.

2. DEMANDA PRESERVAR LA UNIDAD DE LA FAMILIA. 4:2,3
Ningún esfuerzo humano puede lograr lo que es la obra del Espíritu de Dios.
En realidad aquí es un trabajo que habla acerca de la unidad de la iglesia.   La idea de Pablo no es que se haga la unidad, sino que se preserve la unidad y promoverla.
Las disposiciones necesarias para la preservación de la unidad en la Iglesia.  Son cuatro y está cultivadas y ligadas por el amor, que es el laza perfecto.  (Col. 3:14)

(a) LA HUMILDAD.   Quiere decir “sentimiento de pequeñez”  Tanto el vocablo como el
concepto eran literalmente desconocidos del mundo grecorromano, pues lo “pequeño” era equivalente de “vil, servil, innoble”,   mientras que en el NT, ser humildes de corazón es alabado (Ya desde Mt. 11:29) aun en el propio Hijo de Dios   y la pequeñez (no bajez) reconocida es la base indispensable para el ejercicio de una genuina humildad.
Dice con “toda” que significa “sumo” o “completo” y aquí pone énfasis sobre
la importancia de humildad y mansedumbre completas básicas.
La humildad describe la actitud de una justa estimación de sí mismo sin orgullo ni arrogancia en relación con los hermanos. Estima a los demás de igual valor y derecho delante de Dios. Jesús es nuestro ejemplo de la
humildad. La humildad va acompañada de la mansedumbre
.
(b)  LA MANSEDUMBRE  es hija de la Humildad como la imitación y la rebeldía son hijas de la soberbia.  Mansedumbre, es la dulzura de espíritu. Tiene que ver con la gentileza con que uno se trata con otros y está vinculada con la humildad. En el AT  la mansedumbre era la virtud específica de los buenos israelitas que sufrían pacientemente los malos tratos que se les daba y en lugar de vengarse personalmente de este injusto proceder ajeno, se refugiaba en Jehová. En el NT se refiere casi siempre a la actitud que el cristiano ha de guardar en relación con los demás.  (1 Co. 4:21; 2 T. 2:25; Tito 3:2),   y es un requisito indispensable no sólo para soportarse, sino también para el mutuo sometimiento.

© PACIENCIA . No se ha contentado  con decir “con humildad y mansedumbre”, sino con TODA humildad y mansedumbre”, pues estas dos virtudes se requieren de forma total y constante para la actitud específica que, a
continuación menciona el apóstol...  “soportándoos con paciencia los unos a los otros...”. O sea soportándose mutuamente o recíprocamente en amor.
(d) LONGANIMIDAD  (anchura de ánimo, paciencia para tratar con personas)  son el requisito previo para poder aguantarnos cómodamente los unos a los otros en la iglesia.   (Recuerde como lo hacían los primeros creyentes... tenían todas las cosas en común).
La paciencia es la capacidad de aguantar hasta lo último y complementa la humildad y mansedumbre. Esta
paciencia se manifiesta con una actitud de tolerancia amorosa hacia los demás: “soportandoos los unos a los otros en amor”.  Así que el otro ingrediente es: aguantar.

(e)  SOPORTAR, (aguantar,)  es como la virtud que corona el complejo de virtudes necesarias para preservar la unidad eclesial, del mismo modo que el dominio propio corona las otras ocho facetas del fruto del Espíritu
(Gá. 5:23). Aguantar las pruebas en las relaciones humanas en la iglesia sin contrariarse o impacientarse.   El amor es la característica cristiana clave y y significa “una benevolencia invencible”.  Sin el amor no se pueden tolerar las imperfecciones que aún preservan los demás hermanos en la iglesia por ser todavía humanos e imperfectos, aunque son regenerados y redimidos en via hacia la santidad completa..  El amor cristiano es la predisposición de aceptar y querer a lose más “con verrugas y todo” tales como son y no como “yo” pienso que deben ser. Este tipo de  amor no viene por nacimiento, viene como el resultado del encuentro persona que uno haya tenido con Cristo y la presencia permanente de su Espíritu.                     
Como ya hemos mencionado, el apóstol no exhorta a producir la unidad, sino a preservarla (v.3), puesto que es la unidad hecha por el Espíritu, cuando por de El fuimos incorporados al Cuerpo de Cristo  (1 Cor. 12:13).   Por eso, no puede hablarse de “unidad del espíritu” como si se tratara  (con minúscula)  de un mero consentimiento
humano, aun en los creyentes, para mantener tal unidad.    No es obra del hombre, es un don de Dios y por ello es “la unidad del Espíritu”. Nada menos que la operación del E.S se necesita par que la unida de la iglesia se establezca sobre bases sólidas y correctas. 
En conclusión debemos decir que para volver a nuestro primer amor, debemos mantener esta unidad en el
vinculo de la paz, mediante  el andar cristiano que no sólo refleja un carácter o actitud cambiada de uno que antes fuera impulsivo, imprudente y orgulloso, también representa un esfuerzo positivo. Este esfuerzo resulta en una unidad corporal caracterizada por la paz.
Por eso guardar la unidad del Espíritu equivale a conservar la unidad. Se supone que la iglesia como un cuerpo ya representa una unidad corporal y espiritual  Ya hay unidad en Cristo y por el Espíritu.  Ahora, compete a cada persona y a todos en unión preservar esa unidad. Esta unidad depende del aporte de cada miembro y es el resultado del comportamiento apropiado de cada uno.
Tenemos que auto examinarnos y pedir que el Señor sane completamente nuestras imperfecciones, como orgullo y arrogancia, como altivez y desobediencia,  que no van con Dios. Quiere usted pedirle perdón hoy a El?

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